Miedos infantiles y adolescentes

Miedos Infantiles y adolescentes

Evitar tener miedo a los miedos infantiles y adolescentes
Evitar tener miedo a los miedos
Los miedos infantiles y adolescentes son emociones normales en el desarrollo. Es común que niñas, niños y adolescentes sientan miedo o preocupación por situaciones específicas, como la oscuridad, los animales, las tormentas, entre otras. Incluso el miedo al fracaso, o a ser discriminados por parte de sus pares o adultos en su entorno familiar y social o a no poder satisfacer lo que ellos los suponen que los demás pretenden que hagan, piensen o digan.
 
Estos miedos suelen aparecer y desaparecer a medida que los niños y adolescentes crecen, exploran, aprenden y comprenden el mundo que los rodea.
 
Es importante que los padres, y también los educadores, apoyen y comprendan hablando con ellos sobre sus preocupaciones y ayudándolos a sentirse seguros. Si los miedos infantiles y adolescente afectan su vida diaria, entonces es recomendable buscar ayuda profesional.
 

Hablar con los hijos sobre sus miedos infantiles y adolescentes

Para hablar con niños y adolescente sobre sus miedos, es importante seguir algunas pautas que ayudan a comprender y autocontrolar la situación de manera efectiva:
 

  • No negar el miedo del niño o adolescente: Es fundamental mostrar empatía y comprensión hacia los miedos, evitando ridiculizarlos o minimizarlos. Expresar con claridad que se entienden los motivos y que tratará de estar a su lado para superarlos.
     
  • Dialogar con el objeto del miedo: Hablar con el niño sobre lo que le asusta puede ayudarle a expresar sus sentimientos y comprender mejor sus miedos.
     
  • Acompañar, con dedicación, la superación de sus miedos: Brindar apoyo y estar presente para ayudar al niño o adolescente a enfrentar sus miedos de manera gradual y segura.
     
  • Si es necesario, conseguir ayuda profesional: Si los miedos del niño afectan gravemente su vida diaria, es recomendable buscar la ayuda de un profesional de la salud mental.
     

Es importante tener en cuenta que los miedos infantiles y adolescentes forman parte del desarrollo. Al hablar con los niños sobre sus miedos, se les brinda la oportunidad de expresar sus preocupaciones y aprender a superarlas de manera efectiva.
 

Ambiente seguro

Para crear un ambiente seguro para que un niño o adolescente confíe en sus padres y educadores para hablar de sus miedos, es fundamental transmitir tranquilidad, seguridad y confianza. Lo más básico:
 

  1. Sea un ejemplo de autoconfianza: Demuestre su propia seguridad en usted misma/o, ya que los niños o adolescentes tienden a imitar el comportamiento de los adultos con quienes conviven.
     
  2. Acepte los miedos del niño o adolescente: Como lo expusimos antes, escuche atentamente, muestre empatía y evite menospreciar o ridiculizar sus miedos.
     
  3. Fomente la autoestima: Anime al niño o adolescente a enfocar y probar cosas nuevas, a descubrir cosas que le apasione hacer o en lo que pensar; esto le permitirá desarrollar un sentido de identidad y aumentar su confianza para enfrentar sus miedos.
     
  4. Permita que el niño o adolescente, falle, cometa errores o se equivoque: Tolere que cometa errores, sin sancionarles y estimule positivamente para que aprenda de ellos, lo que contribuirá a desarrollar su autoconfianza.
     
  5. Proporcione apoyo incondicional: Esté siempre presente, y con disposición, para ayudar al niño o adolescente a enfrentar sus miedos de manera gradual y segura.

Al seguir estas pautas, se puede crear un entorno en el que el niño se sienta seguro para expresar sus miedos y preocupaciones, lo que fortalecerá la confianza en la relación y ayudará a niños y adolescentes a gestionar sus temores de una manera efectiva para comprenderlos primero, y superarlos después.
 

Ayudar a expresar las emociones

Para ayudar a un niño a expresar sus emociones de manera saludable, aunque parezca obvio: es importante contribuir a su desarrollo emocional. En general los padres dan por supuesto que sus hijos son comprendidos y protegidos, aunque con frecuencia no revisan si sus estrategias para vincularse con los hijos son las mejor adecuadas a la naturaleza particular de cada niña, niño o adolescente.
 
Recomendamos:

  • Identificar y clasificar a las emociones que expresan sus hijos: Ayudar al niño a identificar y nombrar explícitamente a sus emociones más frecuentes como el miedo, el enojo, la alegría o la tristeza, lo que le permitirá expresarlas de manera más efectiva.
     
  • Jugar a las adivinanzas: Utilizar juegos y actividades para fomentar la expresión de emociones, lo que puede hacer que el proceso sea más divertido, relajante y menos intimidante para niños y adolescentes.
     
  • Practicar estrategias de afrontamiento: Enseñar al niño o adolescente técnicas para manejar sus emociones, como la respiración profunda, dibujar o escribir sobre sus sentimientos, lo que le brindará herramientas para expresar sus sentimientos de manera saludable.
     
  • Aceptar las reacciones de su hija/o: Mostrar comprensión, respeto y tolerancia hacia las reacciones emocionales, lo que le permitirá sentir seguridad al expresar abiertamente sus emociones.
     
  • Proporcionar apoyo incondicional: Estar atento y ser participativo para el niño o adolescente sienta su ayuda para recuperarse cuando esté abrumado por sus emociones.

Estas sencillas prácticas, crean un entorno en el que niños y adolescentes se sienten más seguros y protegidos para expresar sus emociones, lo que contribuirá a su desarrollo emocional y bienestar general.
 

Cómo identificar si un niño está reprimiendo sus emociones

Identificar si un niño está reprimiendo sus emociones es un desafío frecuente que los padres tenemos que superar. Hay señales que los adultos pueden observar. Algunas de estas señales incluyen cambios en el comportamiento como aislamiento, irritabilidad, cambios en el apetito o problemas para dormir.
 
Además, los niños y adolescentes que reprimen sus emociones suelen tener dificultades para expresar lo que sienten, así como una tendencia a evitar situaciones que puedan desencadenar sus emociones.
 
Es importante estar atento a estos signos y brindar un entorno seguro y comprensivo para que niños y adolescentes se sientan cómodos expresando sus emociones. Es el primer paso para aliviar su malestar.
 
Identificar las emociones de los hijos no siempre es una habilidad fácil de lograr entre los padres cada vez más preocupados por su trabajo, la economía familiar o las situaciones sociales del entorno.
 
Involucrar a los padres para identificar las emociones de sus hijos, niños o adolescentes, es un proceso que beneficia a toda la familia.
 

  1. Es importante dialogar sobre las emociones todos los días: Los padres pueden ayudar a sus hijos a reconocer los sentimientos que están experimentando a través de conversaciones diarias. Pueden utilizar videos, historias, libros, juegos y gráficos sobre los sentimientos adecuados para la edad.
     
  2. Realizar actividades en la familia para aprender a reconocer y nombrar emociones: Algunas actividades sugeridas puede ser crear un diccionario de emociones propio, dibujar emociones y mantener un diario de emociones.
     
  3. Utilizar vocabulario emocional: Alentar a los hijos a usar palabras específicas para describir sus sentimientos les ayuda a identificar y expresar mejor sus emociones.
     
  4. Promover la participación de los padres en actividades de inteligencia emocional: Los padres pueden participar en actividades que les enseñan a reconocer sus propias emociones y las conductas que estas desencadenan en los demás. En suma, se trata de crear un ambiente familiar más saludable.
     
  5. Utilizar recursos educativos: Existen numerosos recursos, como libros y juegos, que pueden ayudar a niños y adolescentes para aprender a identificar y manejar sus emociones. Los padres pueden utilizar estos recursos para apoyar el aprendizaje emocional de sus hijos.
     
  6. Fomentar la expresión emocional a través del arte: Los niños pueden expresar sus emociones a través de actividades artísticas, como el dibujo, la danza o la representación teatral. Estas actividades ayudan a los niños a entender y comunicar sus emociones de una manera no verbal.

Es importante recordar que cada niña/o o adolescente es una persona única y puede responder de muy diferentes maneras a cada una de estas. Por lo tanto, es esencial que los padres se adapten a las necesidades individuales de sus hijos y, si fuera necesario, que busquen el apoyo de profesionales especializado en la gestión y superación de los miedos infantiles y adolescentes.
 

 

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