¿Funciona la terapia de mi hijo? Cómo comprobarlo en casa sin convertir la cena en un examen
Llevas meses de terapias, sesiones, tareas para casa y kilómetros en coche. Y una tarde, recogiendo la mesa, te preguntas cómo saber si la terapia funciona. Es una duda que tenemos casi todas las familias, y tiene solución: el progreso se puede comprobar en casa sin ser terapeuta.
Piensa en el marco de la puerta de la cocina, ese donde marcáis la altura de los niños cada cumpleaños. Nadie ve crecer a su hijo de un día para otro, pero mira las rayas de hace dos años y no hay discusión.
Con las terapias pasa igual. Los avances son reales, aunque de un día para otro no se noten. Lo que necesitas es una raya en la pared.
Esa raya se hace así. Elige una sola conducta, algo concreto que puedas contar. No «que mejore la comunicación», sino «¿cuántas veces pide agua con palabras o con un gesto en lugar de gritar?».
Apúntalo en una libreta o en las notas del móvil, sin interpretar, solo contando. Repite el recuento cada dos semanas y compara a tu hijo con tu hijo de hace un mes, nunca con el primo ni con el niño del parque. Un vídeo corto al mes de la misma situación te dirá más que mil impresiones. Y llévaselo al terapeuta, que te lo agradecerá.
Una advertencia con cariño: lo más difícil de evaluar en casa es no evaluar a todas horas. Un niño al que interrogan mientras se come las croquetas tiene todo el derecho a declararse en huelga.
Si a las pocas semanas los números no se mueven, no te asustes ni cambies de terapia por tu cuenta. Enséñale la libreta al terapeuta y pregúntale qué ajustar. A veces el avance está en otra conducta, una que mejoró sin que nadie lo advirtiera. Para eso sirve anotar: para tener algo concreto que comentar con quien conoce a tu hijo.
Te cuento dos casos
Lucía tiene cinco años y un retraso en el lenguaje. Sus padres sentían que no avanzaba. Cada domingo empezaron a anotar las palabras nuevas que decía por su cuenta. En seis semanas la lista pasó de 4 a 19. La sensación era de estancamiento, pero la libreta dijo otra cosa.
Hugo tiene ocho años y acababa llorando con los deberes. Su madre contó los episodios por semana. El primer mes la cifra no bajó, incluso subió en una semana mala. Al comentarlo, la terapeuta le explicó que era esperable cuando aumenta la exigencia. Al mes siguiente los episodios se quedaron en tres. Sin los números, esa familia habría tirado la toalla justo antes de la mejora.
Si quieres profundizar, Asunción, directora de Florecer, ha escrito el libro Apuntes para familias con hijos con desafíos en el desarrollo, pensado para acompañaros en el día a día. Consúltalo con calma, que se lee bien y se subraya mejor.
Y si después te apetece una guía más completa, echa un vistazo al curso online Tu Hijo Puede y valora si encaja con lo que necesitas.
Ver el curso Tu Hijo PuedePuedes recibir un cupón del 50% de descuento. Solo tienes que pedir el código con un mensaje desde centroflorecer.es/contacto o desde miclase.es/contacto.
Una raya en la pared, una libreta y un poco de paciencia. Lo demás ya lo está haciendo tu hijo.

Apuntes para familias con hijos con desafíos en el desarrollo
El libro de referencia del Centro Florecer. Orientación práctica, cercana y honesta para acompañar mejor el desarrollo de tu hijo. Escrito por Asunción María Trigo Cervera, directora del centro.


